Estoy casi seguro de que don José fue hecho con compás. Tiene una cabecita pequeña y redonda. Unos ojos redondos. Unas orejas redondas. Una nariz redonda. Una boca redonda. Una barbilla redonda. Una gran barriga redonda, a pesar de parecer ligero como un gas.
Es posible que no fuera así al principio. Es posible que todo su cuerpo fuera al principio hecho con salientes punzantes. Puede que fuera desgastándose y redondeándose con el tiempo, como esas piedras que encuentras en la playa.
Es posible que nunca haya sido redondo o que sólo haya sido redondo en este momento en que yo lo observo. Sólo en este momento y posiblemente sólo para mí. Es posible que los demás lo miren y no vean sus redondeces; no todo el mundo ve las cosas de la misma manera.
Pero… ¿cómo saberlo? De su boca no salen palabras, sólo oes. Es imposible hacer palabras sólo con oes.
Son como pompas que salen y flotan en el ambiente.
Acaba de soltar cinco oes seguidas. Tal vez esté diciendo “adiós” o “mevoy”, porque se marcha botando como una pelota de goma.
Manuel Fidalgo Sicilia

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Manuel ; hacía tiempo que no entraba a visitar su blog por diversos motivos,… pues bien, retorno y me encuentro con este cuento y solo puedo quitarme el sombrero y decir olé! me encanta.
Haber si me paso por aquí mas a menudo!
Es bueno, tío. Mañana lo releeré con cinco rones menos encima, pero creo que me seguirá pareciendo igual. Seguiré indagando.
Muchas gracias por todos los comentarios. Aquí también hace una resaca que te cagas… a ver si me paso por tu blog. Nos vemos!